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LA HIDRATACIÓN: FUENTE DE BIENESTAR

22 abril 2010, por admin 

Según la pirámide nutricional, es igual de importante alimentarse correctamente como ingerir una cantidad suficiente de líquido. De hecho, nuestro organismo es capaz de aguantar días sin comer, pero no sin beber. El agua es indispensable, entre otras funciones, para realizar la digestión y la expulsión de los alimentos, la eliminación de los residuos metabólicos a través de la orina y para regular la temperatura corporal. Y a pesar de que los alimentos (especialmente la fruta y la verdura) contienen agua, es recomendable tomar además unos 2 litros (8 vasos) diarios de este líquido para mantener el organismo bien hidratado.
Puesto que existen muchos tipos de agua, procura elegir la que más te convenga según su composición (que está especificada en la etiqueta). Lo mejor es preguntar a un especialista para que dictamine la que necesitas, sobre todo si la tomas de mineralización fuerte, ya que, en muchos casos, podría estar contraindicada. Así, no resulta adecuado tomar aguas cálcicas si sufres cólicos nefríticos. Otras poseen niveles muy elevados de sodio, lo que puede repercutir en la tensión. El agua más conveniente y que no puede causar problemas es la que tiene una mineralización débil o muy débil.
Pero además, para que el nivel hídrico de tu cuerpo sea adecuado, puedes ir intercalando infusiones, tés, zumos naturales, caldos, leche… y lograr así una óptima hidratación.
A pesar de que los refrescos también contienen agua, es mejor que los evites en la medida de lo posible, debido a la cantidad de calorías “vacías” que aportan (aunque siempre puedes optar por las versiones light). Igualmente, el exceso de café o bebidas alcohólicas contribuye a la deshidratación, por lo que debes consumirlos con moderación.
Cuando hagas deporte bebe antes, durante y después de la práctica para mantener un estado ideal de hidratación. Al realizar ejercicio, nuestro cuerpo pierde agua, sales minerales y electrolitos a través del sudor. Además, disminuye el azúcar en sangre y el glucógeno, por lo que baja el rendimiento físico y la recuperación es más lenta. Con el fin de evitar la hipoglucemia (descenso de los niveles de glucosa en sangre), siempre que hagas ejercicio físico puedes recurrir a las bebidas isotónicas. Éstas aportan unas 300 calorías por litro e ingeridas antes y durante el entrenamiento, ayudan a retrasar la fatiga y mejoran el rendimiento; consumidas después, aceleran la recuperación. Su composición es muy similar a la del suero oral que se vende en las farmacias, pero gracias a su agradable sabor, tienen mayor aceptación.

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